Mi libretilla punky

 De ideas majas y otras pequeñas inspiraciones: estudiar para distinguir con fundamentos unas músicas de otras y mínimamente no consumir de manera indiscriminada sin tener al menos alguna noción de qué o quién suena.

He tenido alguna pequeña revelación y a ello me agarro. Luego está un genialísimo intermediario (por suerte) y viene ese proceso de ósmosis entre lo que está fuera y lo que está dentro... y en seguida, siempre, la contradicción: me fastidian los gurús mientras hago un curso acelerado de gurú y así en la vida todo yo mi me conmigo.,, qué cansancio... y suelto y me río y me siento segura asumiendo esa materia oscura, oh sí. Qué bien coño.

No me acuerdo de esa canción, ni de esa otra. Lamentablemente recuerdo que fueron los mejores momentos: el fin y el principio. No podría meterlos en ninguna lista, ni categorizarlo con etiqueta en su compartimento estanco: el de una época que va desde antes a después de ti. Me cago en la leche.

Una señal de felicidad es que busco sabotearme cuando siento que no puedo con tanto tan bueno y tan bello. Se me había olvidado lo que era ser feliz pero lo tengo apuntado por ahí en varias libretillas. 






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