Marcha por el clima...
Me cuesta en general valorar ciertos asuntos, por ejemplo, recuerdo el tema de los guardaespaldas gitanos de Rosalía, quien para evitar ser violentada por gitanos recurría a gitanos; ellos crean el problema ellos resuelven el problema. Me cuesta. Asimilo la información pero no logro emitir un juicio de valor al respecto.
El caso es que con el clima lo tengo clarinete. No voy a ir a manifestarme en la calle. Puede ser que me lavaran el cerebro en "Ecología de los recursos naturales", asignatura en que* por cierto, tengo Matrícula de Honor. Asimilé el discurso y adquirí un posicionamiento claro y firme. No dudo de que este hecho sea una realidad pero no considero que en la agenda política constituya una prioridad antes que otras cuestiones, o mejor dicho, no me creo que sea el eje sobre el que se pueda dignificar la vida de las personas.
Recuerdo el bombardeo mediático en torno al cambio climático allá por 2008. Entonces un giro inesperado de los acontecimientos nos llevó a los seres humanos occidentales a acojonarnos por la recesión económica. Ahora vuelve el clima...
Las jirafas de Cabárceno (Cantabria) murieron quemadas cuando la calefacción de su casita provocó un incendio mientras yo llevo años muriéndome de frío en el invierno de Santander. Hubo un año en que* pensé que quizá debería estar más gorda para hacerle frente. Siento esto sano.
Considero también sano que te replantees cuál es tu huella de carbono, las consecuencias de tu hipotético consumo de farlopa, de dónde viene tu compra alimentaria y de indumentaria, qué modelo ofreces al resto, cómo cuidas tus vínculos... Un mundo más justo se construye privándote de los beneficios que obtienes a costa de los sacrificios de otros. ¿Quien tiene tiempo y recursos a quién se lo debe?
El otro día fui al paro con la esperanza de que aumentara mi prestación por desempleo, pues he renunciado a la prórroga del contrato con una Universidad (300€) porque ni quiero ni puedo seguir así; ni me llega. Tomé conciencia de clase de forma fulminante y si no fuera por mi familia, especialmente por mi MADRE, no podría haberme independizado del que era mi pareja, primero, ni podría ahora tener una casa a la que poder volver, moviéndome en los límites de la exclusión social.
Cambio climático...

Comentarios
Publicar un comentario